COMUNICADO A LA COMUNIDAD EDUCATIVA GIMNASIANA Los docentes de la Institución Educativa Gimnasio Risaralda nos dirigimos a ustedes para darles a conocer nuestra posición y nuestro sentir en torno a la decisión tomada por la administración municipal en cabeza del señor alcalde Juan Pablo Gallo Maya y de su Secretario de Educación Daniel Leonardo Perdomo Gamboa, funcionarios sobre quienes recae la responsabilidad histórica de mantener o no en el tiempo a nuestra muy querida Institución Educativa Gimnasio Risaralda. Para nosotros es claro que para disipar cualquier sombra de duda, tal decisión debía comunicarse con anticipación a la Comunidad Educativa Gimnasiana, que tanto la comunidad estudiantil, como la comunidad de padres de familia e incluso los egresados, tenían derecho a conocer de los dictámenes de los expertos en relación con el estado real de la planta física y por esa vía buscar alternativas de solución discutidas y concertadas con el concurso de la comunidad, sin embargo esto no sucedió y más bien se acudió unilateralmente, al desmantelamiento de la institución y a la presión a los padres de familia para que matricularan a sus hijos en otras instituciones de la ciudad, sin medir el grado de afectación y el impacto, que tal decisión pudiera tener para el grueso de la comunidad educativa. De otra parte, el día 21 de enero en horas de la mañana, se llevó a cabo en la sede de Cooeducar, una reunión no convocada por la Secretaría de Educación, y en la cual tuvo presencia el Sindicato de Educadores en cabeza de su presidente, reunión a la que asistimosla mayoría de los docentes de secundaria, en la cual recibimos un informe, según el cual del informe sobre patología estructural, el cual no conocemos aún, se desprende que la sede principal de la institución presenta riesgo en grado alto y se convierte en amenaza para la integridad de estudiantes y docentes. En dicha reunión, el Secretario de Educación manifestó entre otras, algunos compromisos en relación con la permanencia en el tiempo de la institución educativa, compromisos que a nuestro modo de ver, deben ser comunicados y refrendados frente a la Comunidad Educativa Gimnasiana y a través de los medios de comunicación y/o de las redes sociales. Dentro de los compromisos que se produjeron en tal reunión están: 1. La Administración municipal se compromete a adelantar y elaborar los diseños para la reconstruir la planta física, proceso que debe llevarse a cabo en la vigencia del año 2019, proceso para el cual se cuenta con los recursos. 2. Gestionar con el Ministerio de Educación Nacional los recursos necesarios para ejecutar las obras de reconstrucción de la sede. 3. Incluir en el Presupuesto del Municipio, el que deberá dejar elaborado el actual alcalde para la próxima administración, los recursos destinados a la reconstrucción de la planta física. En esta misma dirección el compromiso incluye ir más allá y afianzar e insistir en la necesidad de la reconstrucción para garantizarle a la comunidad una sede digna para la educación de INSTITUCIÓN EDUCATIVA GIMNASIO RISARALDA sus hijos, esto con el fin de que la próxima administración no tenga cómo objetar el proceso de reconstrucción mencionado, aquí se trataría de blindar el proyecto de ejecución de las obras frente a la llegada de una nueva administración. 4. Buscar y definir una figura jurídica que permita declarar una Suspensión Temporal de la Licencia de la institución mientras se reconstruye la sede, lo que permitiría que la institución retome el camino al finalizar ese proceso garantizando su permanencia en el tiempo. 5. Constituir una veeduría para el proceso, se propuso que la asumiera el Sindicato de Educadores de Risaralda SER. 6. Dar a conocer a la Comunidad Educativa Gimnasiana el informe y los dictámenes que se llevaron a cabo sobre patología estructural. 7. Se garantiza que la Sede NO ESTÁ EN VENTA NI SE PROYECTA VENDERLA. 8. Garantizar a los docentes la estabilidad laboral por los inminentes traslados que se derivan de la crisis. Finalmente reiteramos que los compromisos no se pueden quedar en la intimidad de una reunión entre los docentes y el señor Secretario de Educación, por el contrario, la administración municipal debe hacerlos públicos primero frente al conjunto de la Comunidad Educativa Gimnasiana y, al tiempo, frente a la comunidad pereirana usando para ello los canales de los medios de comunicación, el portal de Pereira Educa y el conjunto de las redes sociales. Fraternalmente, DOCENTES INSTITUCIÓN EDUCATIVA GIMNASIO RISARALDA EN EJERCICIO DE LA DEFENSA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA Por la Permanencia en el tiempo de la Institución Educativa Gimnasio Risaralda ¡¡Adelante!! La Comunidad Educativa Gimnasiana demanda una explicación de parte de la Administración Municipal. Exigimos una Asamblea de la Comunidad Educativa con la Administración Municipal. .....SOMOS SEMILLEROS DE SABIDURÌA CIENCIA Y PAZ

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EDUCACIÓN DEL CARÁCTER EN LA ERA DIGITAL



Por: Jason Ohler
Director del Programa de Tecnología Educativa de la Universidad de Alaska Southeast Juneau, Alaska, Estados Unidos.
¿Debemos enseñar a nuestros jóvenes a vivir
dos vidas o una?
Nuestra trayectoria tecnológica actual promete innovaciones inimaginables; con características de montaña rusa, sin sistema de frenado. Aunque la trayectoria es emocionante, es tal la velocidad del movimiento que generalmente carecemos del tiempo para pensar en las consecuencias indeseables que pueden acompañarla. Resultado de lo anterior es descubrirnos incapaces de responder efectivamente a cuestiones muy inquietantes como el ciberacoso y el “sexting” (mensajes o imágenes enviados por el teléfono celular (móvil)con contenido sexual o erótico ), que suelen materializarse casi de la nada.

El reto que afrontamos es encontrar maneras de enseñar a nuestros niños a navegar de forma consciente y reflexiva por el presente digital que cambia aceleradamente. De qué manera enfrentemos este reto depende de cómo atendamos la siguiente y fundamental pregunta respecto a la enseñanza a nuestros niños de la era digital: ¿Debemos educar nuestros niños como si tuvieran dos vidas o una?
La perspectiva de las “dos vidas” se traduce en que nuestros estudiantes deben vivir una vida tradicional alejada de las  Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la escuela y una segunda vida, fuera de esta, totalmente permeada por la virtualidad. Esto implica que la tecnología digital que los niños usan de manera natural es muy costosa, problemática o distractora para usarse efectiva y responsablemente en la escuela. También implica que temas que conciernen a los efectos personales, sociales y medioambientales de un estilo de vida tecnológico no tienen importancia dentro del currículo escolar, y que los niños tendrán que ideárselas para manejar temas de ciberseguridad, responsabilidad tecnológica y ciudadanía digital, sin la ayuda de los docentes y del sistema educativo.

En contraste, la perspectiva de “una sola vida” indica lo contrario, que precisamente es nuestro trabajo como educadores ayudar a los estudiantes a vivir una sola vida e integrada, invitándolos no solo a usar sus TIC en la escuela, sino a hablar de ellas, en el contexto más amplio de la comunidad y la sociedad. 

Si queremos lograr un futuro en el que se celebren los éxitos
no solo en términos de abundancia sino también en términos de humanidad, tenemos que ayudar a nuestros niños digitales a establecer un balance entre el empoderamiento individual que produce el uso de las TIC con un sentido de responsabilidad personal, comunitaria y global. La escuela es un sitio excelente para ayudar a que los niños se conviertan en unos buenos ciudadanos digitales que usanPublicar entrada las TIC no solo de manera efectiva y creativa, sino responsable y con criterio informado. Pero esto solo lo podemos lograr si les ayudamos a vivir una sola vida y no dos.

CONECTAR EL PASADO CON EL FUTURO

Mirándola en retrospectiva, la historia parece haber sido amable. Nos dio  unos pocos milenios de relativa calma entre la era agrícola y la revolución industrial y luego, un par de centurias de respiro antes de que la era de la información impulsara los cambios a toda marcha. Ahora los cambios son tan acelerados que no hablamos de eras sino de oleadas, que duran solamente lo necesario para pasar de la cresta a la depresión y así, abrir espacio para el próximo e impredecible desarrollo que volverá a cambiarlo todo. La historia reciente se ufana de tener un Internet que ha llegado a una ciudadanía virtual compuesta por dos billones de miembros, teléfonos celulares (móviles) que saben exactamente dónde nos encontramos y dónde nos gusta comer, además de la creación de la primera forma de vida auto-replicable cuyo padre es un computador (Venter, 2010). Es posible que no sepamos que sigue, pero lo que sí sabemos es esto: El futuro estará lleno de cambio exponencial.

Pero lo que sí no ha cambiado, es lo que Dertouzos (2001) llama el “humano ancestral” en cada uno de nosotros. Esto es, así podamos pensar en bits inalámbricos de información que viajan por el aire y aterrizan en la pantalla del computador de otra persona, residente en la otra mitad del planeta, como algo completamente nuevo, podemos también mirarlo como el último de nuestros esfuerzos, en usar cualquier tipo de herramienta a nuestra disposición, para expandir nuestra comunicación con otras personas, deseo humano básico que se remonta a nuestros primeros antepasados. Ambas perspectivas son ciertas e importantes para construir una imagen completa de la condición humana en la era digital.

El vínculo que nos une con nuestros ancestros, es que tanto los antiguos como los seres humanos de la era digital, buscan estar en comunidad, buscan todo lo que la comunidad hace posible: supervivencia, comunicación efectiva, estabilidad cultural, educación con propósito para nuestros niños y expresión de la creatividad. Alcanzar esos logros ha dependido siempre del desarrollo de unos pactos o acuerdos de ciudadanía. Pero hoy en día esos acuerdos necesitan abarcar un área mayor de la actividad social del que cubrieron en el pasado. Necesita acoger muchas culturas, zonas horarias y comunidades en línea. Necesita construirse sobre una noción expandida de comportamiento que trascienda lo físico y acoja lo virtual.

Para enseñarles a los niños esta nueva ciudadanía, necesitamos recoger sus herramientas digitales e incorporarlas al flujo de la escuela. Necesitamos no solamente ayudar a los estudiantes a usar esas herramientas de manera inteligente y productiva, sino a ubicarlas en el contexto más amplio de construir comunidad, comportarse responsablemente e imaginar un futuro saludable y productivo, tanto a nivel local como global. No podremos hacer lo anterior si eliminamos las TIC de su vida escolar.
LA NECESIDAD DE EDUCAR EL CARÁCTER

En la actualidad, las Instituciones Educativas (IE) reaccionan a comportamientos digitales como el ciberacoso o la falta de respeto a los derechos de autor, de las dos maneras siguientes: tomando decisiones para cada caso particular o bloqueando arbitrariamente porciones considerables de Internet y expulsando de la IE a los estudiantes que crucen las fronteras de cualquiera de los lineamientos digitales que escriben en la arena los distritos escolares. La primera reacción olvida que todos los temas digitales están conectados y que por eso es mejor enfocarlos de esa manera. La segunda, no hace nada para enseñar a los estudiantes a ser buenos ciudadanos digitales. Ambos enfoques reafirman a los estudiantes que deben dedicarse a sus intereses digitales fuera de la escuela, donde no estén rodeados de adultos.

Nos espera un tercer enfoque: comprometernos proactiva y enérgicamente, con programas de formación del carácter, a tono con la juventud digital. Estos programas ubicarán las actividades digitales dentro del contexto de comunidad en lugar de trasladarlos a la esfera de la vida privada de nuestros estudiantes.

La educación del carácter ha estado con nosotros de manera formal o informal, durante milenios (DeRoche & Williams, 2001; Likona, 1991; Tatman, Edmonson, & Slate, 2009). Desde Platón hasta el presidente norteamericano Eisenhower, asumimos que estaba bien que los docente dijeran a sus estudiantes que era lo “correcto de hacer”. Luego, alrededor de 1960, muchas sociedades occidentales viraron hacia un período de relativismo moral y de clarificación de valores, en el cuál cada individuo debía descifrar qué era lo correcto para él o ella. Independientemente de cómo veamos este desarrollo, se constituyó en un paso mayor hacia lo desconocido en la ética.  Ante la ausencia de valores definidos por la comunidad y ampliamente aplicados, la vida se tornó más compleja y menos predecible.
Desde 1960, recibió amplio apoyo público, incluir la educación moral en los colegios, pero esto ha sufrido muchos altibajos. Ahora que nuestras tecnologías digitales (TIC), altamente disruptivas, prometen retar permanentemente nuestro sentido de estabilidad y de comunidad, se nos agotó el tiempo para vacilar. Debido a la libertad extrema, el anonimato y la generalización que caracterizan al ciberespacio, la preocupación por los valores y la educación del carácter, se han acelerado considerablemente. 
Las Instituciones Educativas (IE) ya empezaron, de manera no oficial, a atender la educación del carácter “digital” de los estudiantes plasmados en acuerdos aceptables para el uso de Internet que especifican estándares de comportamiento virtual que, aunque son importantes, no son de ninguna manera suficientes. Necesitamos crear programas formales de ciudadanía digital que encaren a profundidad y de manera directa y comprehensiva, la educación del carácter en la era digital.

LA JUNTA ESCOLAR IDEAL   
Imagine una junta escolar ideal, cuyos miembros están bien comprometidos en atender de manera integral las necesidades de la generación digital. Además de reemplazar la enseñanza basada en enfoques centrados en las asignaturas y en los exámenes o pruebas, por otros en los que se enseñe en base a proyectos, a indagación y de manera colaborativa, la junta está comprometida en crear un programa de educación del carácter para ciudadanos digitales. Ella entiende que este programa debe abarcar todo el sistema educativo, estar embebido en el currículo y sometido a revisión constante.
Reconociendo que las Instituciones Educativas no pueden guiar a los estudiantes para convertirlos en ciudadanos digitales a menos que las tecnologías que usan se incorporen a la rutina de su vida escolar; la junta ajusta el departamento de TIC, lo encarga de abrir el acceso a Internet y de dar cabida a una serie de dispositivos de comunicación personal que los estudiantes utilizan. La junta ofrece la capacitación necesaria a los docentes para que puedan atender efectivamente los temas de la ciudadanía digital. Empodera a docentes, bibliotecólogos y consejeros para convertirlos en “entrenadores” (coaches) [1] éticos de manera que ayuden a los estudiantes a navegar los múltiples temas con carga ética, asociados con el estilo de vida digital (ver más abajo “Temas de Ciudadanía Digital”).

¿Cómo procedería nuestra junta escolar ideal en el marco del desarrollo de valores para su programa de educación del carácter? ¿Cómo identificaría valores que son sólidos y universales para aplicarlos a temas que enfrentan los jóvenes de la era actual?
VALORES TRADICIONALES ADAPTADOS A LAS NECESIDADES DIGITALES

Una creencia fundamental que sirve de guía en los programas tradicionales en educación del carácter, es que estos deben basarse en valores generados por la comunidad. Esto es, que resulten de reuniones públicas, en las que los miembros de la comunidad discuten y debaten los valores que para ellos son más importantes. Por lo regular, el resultado final es un inventario de valores, un listado de 6 a 12 valores, acompañado por la definición de estos y posiblemente por conjuntos de expectativas y habilidades que ayudan a clarificar cada valor.

Aún antes de la era digital, este proceso era difícil pero satisfactorio. El hecho de que los valores deban adaptarse a las nuevas realidades del campo digital, lo hace todavía más retador. Las Instituciones Educativas, explícitamente invitan a los estudiantes a participar en este tipo de esfuerzos por tres razones: los estudiantes conocen mucho más que los adultos, las oportunidades y peligros que hay en el ciberespacio; involucrarlos, ofrece a adultos y a estudiantes la oportunidad de dialogar sobre un mundo en el cual los dos grupos rara vez confluyen; y, al igual que los adultos, los estudiantes, se comprometerán más a respetar valores que ellos mismos desarrollan que a los que les impongan otros.
Aunque no hay reglas sobre qué valores incluirá una Institución Educativa o un distrito escolar y/o secretaría de educación dentro de su marco de referencia para educar el carácter, un buen comienzo sería comprobar si el ministerio, secretaría o ente encargado de la educación ya adoptó lineamientos acerca de estos valores. Muchos listados sobre el tema, generados ya por otras organizaciones, pueden ofrecer fundamentos para la discusión. Por ejemplo:



Estos valores parecen aceptables para cualquier época, pero necesitan refinarse para poderse aplicar a cabalidad en el mundo del ciberespacio. Por ejemplo, el valor respeto,que aparece en muchos de esos listados, debe redefinirse como respeto al interior de comunidades locales, globales y digitales. O la definición de honestidad del Instituto Heartwood de “la cualidad de ser honorable en principios, intenciones y acciones en cualquier comunidad, incluidas aquellas que ocurren en el ciberespacio”.

Algunos valores tradicionales pueden requerir mayor énfasis en la era digital. Empatía, por ejemplo, se ha vuelto cada vez más importante debido a lo intangible de la Web que ofrece pocos indicios o retroalimentación para que sepamos cómo se reciben e interpretan nuestras comunicaciones. Tenemos pues que hacer mayor esfuerzo, usando diferentes habilidades, para imaginar lo que otras personas sienten y perciben. Otros valores pueden requerir definiciones más refinadas y mejor articuladas para el medio digital. Por ejemplo, temas de robo y seguridad que parecen tan claros en la vida real (VR), no son tan obvios en la realidad virtual (RV).

El punto es este, mucho del trabajo para refinar un programa para la educación del carácter en la era digital, ya está hecho. Personas inteligentes y preocupadas han generado marcos de referencia de valores, así como materiales muy útiles; mucha de la sabiduría que estos encierran es inmutable. El paso siguiente es el debate público de esos marcos de referencia; modificarlos para que sean relevantes para proceder en cualquier circunstancia, real o virtual, digital o análoga, local o global; e incluirlos en el currículo escolar (ver Recursos para la Educación del Carácter Digital).